El boletín de peligro de aludes (BPA) constituye una herramienta fundamental para la planificación de actividades en montaña invernal. Sin embargo, su correcta interpretación va mucho más allá de la simple lectura del grado de peligro.
Como interpretar un boletín de peligro de aludes (BPA)
hace 6 días · Artículos técnicosEn la lectura de un Boletín de Peligro de Avalanchas, muchos practicantes de deportes de montaña invernal se quedan únicamente con una cifra, el grado de peligro, que va del 1 al 5. Sin embargo, ese número por sí solo no aporta toda la información necesaria; es, en realidad, un resumen extremadamente simplificado de un boletín mucho más completo.
Con frecuencia, muchos montañeros extraen del boletín únicamente el grado de peligro (del 1 al 5) y lo utilizan como criterio casi exclusivo para decidir si salir o no a la montaña. Así, en España, para muchos un nivel 2 suele interpretarse como una situación segura, el 3 como un escenario en el que basta con «tener cuidado» y el 4 como un aviso para quedarse en casa. Ya sea por desconocimiento, falta de formación u otros motivos, esta lectura simplificada hace que el boletín deje de ser una herramienta de análisis para convertirse en un mero semáforo que condiciona la decisión, sin llegar a comprender realmente la información que transmite. Y lo cierto es que el Boletín de Peligro de Avalanchas es mucho más que un número ya que ese valor es solo la punta del iceberg.
Peligro y riesgo
Pero antes de continuar, debemos detenernos en una diferencia entre dos conceptos muchas veces confundidos. El peligro y el riesgo.
El peligro es objetivo y permanece constante mientras las condiciones no cambien. No podemos modificarlo, simplemente existe en función de las características del manto nivoso y las condiciones meteorológicas. Un peligro son las avalanchas, pero también la caída de piedras o la caída en un grieta en los glaciares.
El riesgo, por el contrario, es gestionable y depende de nuestra exposición a un peligro. El riesgo se puede expresar como una ecuación :
Riesgo = Peligro × Exposición × Vulnerabilidad
Un ejemplo ilustrativo: si existe un grado 5 de peligro (muy fuerte) en la montaña, pero ese día en lugar de irnos a esquiar decidimos ir a escalar deportiva, es decir, no nos exponemos, nuestro riesgo personal ante las avalanchas es cero. Sin embargo el peligro objetivo sigue siendo máximo en las montañas.
Entender esta distinción es crucial porque el BPA nos proporciona información sobre el peligro, pero somos nosotros quienes debemos gestionar nuestro riesgo mediante decisiones sobre a dónde ir, qué terreno transitar y qué acciones realizar.
Por otro lado, Greene et al. han analizado la relación entre avalanchas mortales y el nivel de peligro pronosticado en boletines respecto a datos históricos de fatalidades en varios países (incluidos Francia y Suiza) durante 1996–2006. Han observado que la mayoría de accidentes mortales no ocurre en niveles extremos de peligro, sino especialmente en niveles medios, en particular Notable (3) tanto en Francia como en Suiza.
Otro hallazgo, es que en Francia, MeteoFrance informa de un peligro Limitado (2) el 42% de los días y Notable (3) el 37 %, es decir, casi el 80% de los días tienen un grado de peligro que muchos consideran seguro o relativamente seguro.
Además, según los datos de European Avalanche Warning Services (Servicios Europeos de Aviso de Avalanchas, EAWS) casi el 50 % de las avalanchas con fallecidos en los seis ultimos años en España (2020 a 2025) han ocurrido con un grado de peligro Notable (3), repartiéndose las otras entre Fuerte (4) y Limitado (2).
La estructura de un boletín de peligro de aludes
Todos los servicios de predicción de avalanchas integrados en el EAWS elaboran sus boletines de peligro de aludes siguiendo un esquema común. Esta organización se basa en un modelo de jerarquización de la información, la denominada «pirámide de la información», en la que los elementos más relevantes se presentan en primer lugar. Así, el boletín comienza con el grado de peligro, y a partir de ahí desarrolla, de forma progresiva, la localización de las zonas más expuestas, los principales problemas de aludes, una explicación del riesgo existente y, finalmente, los datos relativos al estado del manto nivoso y a las condiciones meteorológicas.

Los BPA son elaborados por organismos oficiales, en España existen los siguientes:
- AEMET (Agencia Estatal de Meteorología): Todas las cadenas montañosas españolas https://www.aemet.es/
- Lauegi (Val d'Aran): En el Valle de Arán https://es.lauegi.report
- Alurte (Valle del Aragón): Para el valle del río Aragón (Jacetania) https://www.alurte.es/
- ICGC (Instituto Cartográfico y Geográfico de Cataluña): En Cataluña https://www.icgc.cat/
Como interpretar un boletín de peligro de aludes
Ya que los BPA tienen todos la misma estructura, vamos a coger un boletín para interpretar la diferente información que nos ofrece. En este caso cogeremos el boletín de peligro de aludes para el Pirineo Aragonés para el día 13 de enero de 2026.

Los boletines de peligro de aludes incluyen una fecha de emisión, junto con un intervalo de validez temporal que delimita el periodo al que se aplica la evaluación del peligro. También hay que recalcar que los boletines no se aplican a las pistas balizadas de las estaciones de esquí, ya que ahí se realiza un control de avalanchas para que sea una zona segura, es decir, se controla el riesgo.

Grado de peligro
Es la información más destacada, pero NO es la única que debemos considerar. Es la punta de la pirámide y se obtiene a partir de todos los elementos inferiores de la «pirámide de la información». La Escala Europea de Peligro de Aludes establece 5 grados, y este grado de peligro varía en función de la estabilidad del manto nivoso o la probabilidad del desencadenamiento de una avalancha.

El paso de un nivel a otro no es lineal, sino exponencial, el grado 3 es el doble que el grado 2, pero 4 veces mayor que el grado 1. Para hacer más sencilla su interpretación, el número del grado de peligro, va acompañado por un código de color y un icono.
Si seguimos con nuestro boletín del día 13 de enero, vemos que el grado de peligro es Notable (3) para las tres zonas de predicción (Navarra, Jacetania y Alto Gállego). Y por lo tanto el manto nivoso está entre moderada y débilmente consolidado en muchas laderas empinadas (laderas con una inclinación superior a 30°). Es posible el desencadenamiento de aludes, incluso por sobrecarga débil, especialmente en las laderas empinadas indicadas.

Aunque el grado de peligro sea 1, el peligro sigue existiendo porque hay nieve, solo cuando no hay nieve desaparece ese peligro.
Problemas de avalanchas y localizaciones (orientaciones y altitudes)
El boletín describe las situaciones características que generan el peligro actual, es decir, el tipo de avalancha que se espera en ese momento. Los BPA pueden mencionar hasta 3 problemas simultáneos, ordenados por importancia. Estos problemas pueden mostrarse como un icono o descritos con texto.
Existen cinco tipos de problemas de aludes definidos por la European Avalanche Warning Services (EAWS) que describen las situaciones típicas de inestabilidad de la nieve que se dan en terreno de aludes. Estos problemas son:
- Nieve reciente: Grandes acumulaciones de nieve en período corto
- Placas de viento: Transporte de nieve por viento formando acumulaciones a sotavento (cara protegida del viento)
- Capas débiles persistentes: Capas frágiles enterradas en el manto (Problema más peligroso, puede persistir semanas o meses )
- Nieve húmeda: Aumento de temperatura o lluvia
- Deslizamientos basales (glides): El manto entero resbala sobre una superficie lisa (pasto o roca lisa)
- Situación favorable: Manto generalmente bien estabilizado

En este PDF del EAWS puedes consultar con más detalle los cinco problemas típicos.
Para cada uno de los problemas de avalanchas el BPA también identifica las áreas específicas donde el peligro es mayor, es decir las zonas más favorables para que se produzcan las avalanchas. Normalmente se utiliza una representación gráfica de una rosa de los vientos para las orientaciones y otra representación para las altitudes en las que el problema está presente, aunque a veces se combinan en un mismo gráfico. En españa la altitud suele representarse en formato númerico (cotas en metros), pero en otros paises, como Canadá o EEUU, distinguen entre terreno alpino, linea de árboles y por debajo de la linea de árboles.
En nuestro ejemplo, para el pirineo navarro tenemos dos problemas, un problema de placas de viento por encima de 2000 metros y en todas las orientaciones y un segundo peligro de nieve húmeda por debajo de 2200 metros y en el sector sur (todas las laderas de sureste a suroeste).

También nos informa del tamaño esperado de la avalanchas según su potencial destructivo. En nuestro caso, informa de un tamaño potencial de avalancha grande (3) para las placas de viento y mediano (2) para la nieve húmeda.
- Pequeña (1): Puede enterrar a una persona
- Mediana (2): Puede enterrar o dañar vehículos
- Grande (3): Puede destruir edificios pequeños o bosques
- Muy grande (4): Puede destruir estructuras importantes
- Extremadamente grande (5): Puede cambiar el paisaje
Algunos boletines, como el de Lauegi del Valle de Arán tambien informa de la estabilidad del manto nivoso o la distribución de frecuencias de la estabilidad en este apartado. En nuestro caso, el de Aemet, esto está informado en el texto de la descripción.

Hay que tener en cuenta, que el grado de peligro de avalanchas se establece en función de la estabilidad del manto nivoso, la distribución de la frecuencia de la estabilidad del manto nivoso y el tamaño de las avalanchas.
Descripción
Este apartado reviste una importancia fundamental, ya que en él el predictor expone los criterios y la información en los que se basa la estimación del peligro. Los datos relativos al manto nivoso y a la meteorología constituyen el soporte sobre el que se elaboran los Boletines de Peligro de Aludes (BPA). Aunque su inclusión no es obligatoria, en la práctica la descripción escrita suele incorporar referencias tanto a la situación meteorológica como al estado del manto de nieve.
Esta información se obtiene a partir de observaciones de campo, mediante la realización de perfiles estratigráficos y tests de estabilidad en emplazamientos representativos del área de predicción. Habitualmente, el boletín presenta una síntesis del estado del manto nivoso y señala la presencia o ausencia de actividad reciente de avalanchas.
En nuestro caso, se indica que las placas de viento, aunque pueden estar en cualquier orientación, preferentemente están en las vertientes este y sur. También nos dice que se han reportado varias avalanchas y sus características.

Por otro lado, la meteorología desempeña un papel clave en la génesis de los aludes, ya que condiciona directamente las propiedades, la estructura y la evolución del manto nivoso a lo largo de la temporada invernal. Es otro elemento que suele estar presente en la descripción del boletín.
A la hora de la planificación
La planificación de una actividad en terreno nevado requiere tener en cuenta diversos factores, y uno de ellos es la información del BPA. Hay que evitar las orientaciones y rangos de altitud donde el boletín ha identificado el peligro de avalanchas y buscar alternativas en terrenos menos expuestos. El horario también es importante, ya que el momento del día debe ajustarse al tipo de problema de avalanchas presente. En situaciones de fusión, por ejemplo, es recomendable salir muy temprano ya que por la mañana será menos probable.
Volviendo a nuestro boletín, indica un grado de peligro Notable (3) por lo que el desencadenamiento de aludes es posible, incluso con cargas adicionales débiles, especialmente en las laderas empinadas indicadas. En determinadas situaciones pueden producirse aludes naturales de gran tamaño y, de forma aislada, incluso muy grandes.
En nuestro caso, al existir un problema de placas de viento en todas las orientaciones por encima de los 2000 metros, una estrategia de gestión razonable sería optar por cotas más bajas o evitar pendientes inclinadas susceptibles de acumular nieve venteada, como las proximidades de collados, crestas o cumbres. No obstante, esta situación no debe interpretarse de forma absoluta, blanco o negro, también pueden encontrarse placas de viento por debajo de esa altitud o fuera de esas zonas características, aunque con menor probabilidad. Será sobre el terreno donde contrastemos la información del BPA, partiendo de la premisa de que la presencia de placas de viento es posible. La clave está en mantener esa conciencia durante toda la actividad.
El otro problema identificado de nieve húmeda, se podría gestionar evitando las horas centrales del día, con una mayor insolación, adelantando el horario de la actividad o circulando por otras orientaciones en esas horas centrales.
Una vez en el terreno, la toma de decisiones debe basarse en el BPA, pero complementarse con una evaluación constante de la situación real. La observación continua permite comprobar si las condiciones coinciden con lo previsto en el boletín, identificar señales de alarma como colapsos del manto, grietas o avalanchas recientes. La correcta gestión del terreno también implica aplicar técnicas de progresión seguras, como avanzar de uno en uno en zonas expuestas o mantener distancias adecuadas entre los miembros del grupo.
La comunicación dentro del grupo es fundamental durante toda la actividad. Compartir las observaciones, expresar dudas o preocupaciones y consensuar las decisiones contribuye a una mejor gestión del riesgo. Del mismo modo, es imprescindible mantener una actitud flexible y estar dispuesto a modificar los objetivos, cambiar de itinerario o incluso darse la vuelta si las condiciones no son favorables, recordando siempre que la cumbre puede esperar.
Por último, es importante evitar algunos errores comunes en la interpretación del BPA. Uno de los más frecuentes es confiar exclusivamente en el grado de peligro, asumiendo que un nivel 2 implica seguridad, cuando una parte significativa de los accidentes ocurre precisamente con ese grado. También es habitual ignorar la influencia de las orientaciones o de la altitud, olvidando que el peligro puede estar muy localizado o variar notablemente con la cota. Menospreciar los problemas de avalanchas secundarios, confiar únicamente en la experiencia local «Conozco esta zona, no necesito el BPA» o ignorar la evolución meteorológica durante la jornada son otros errores habituales.
Las condiciones del manto nivoso cambian constantemente, y comprender esto es clave para una interpretación correcta del boletín y para una toma de decisiones segura en el terreno.
Fuentes:
Greene, E., Wiesinger, T., Birkeland, K., Coléou, C., Jones, A., & Statham, G. (2018). Fatal avalanche accidents and forecasted danger levels: Patterns in the United States, Canada, Switzerland and France. In Proceedings of the International Snow Science Workshop 2018 (pp. 1–10). International Snow Science Workshop. Disponible en https://avalanche.org/wp-content/uploads/2018/08/06ISSWGreeneetal.pdf
European Avalanche Warning Services (EAWS) https://www.avalanches.org
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