En los últimos años, el uso de cordinos de recuperar (también llamados rap line o tag line en inglés) ha ganado espacio en escalada alpina y vías de varios largos. Se trata de cuerdas estáticas o hiperestáticas de pequeño diámetro, normalmente entre 5 mm y 6 mm, diseñadas para permitir rápeles de longitud completa usando la cuerda principal de escalada. Combinadas con una cuerda simple —por ejemplo, una simple de 10 mm + rap line de 6 mm— podemos obtener un sistema extremadamente liviano, incluso más que con un juego de cuerdas dobles o gemelas.
Cordinos de recuperación para rápel
hace 3 días · Artículos técnicos
Simon from Pixabay
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El uso incorrecto de cualquier técnica puede causar lesiones graves o la muerte.Si decides poner en práctica alguna de las técnicas o ideas presentadas aquí, hazlo en un entorno seguro. Ten en cuenta que la información puede ser inexacta, estar desactualizada o no estar respaldada por el fabricante. Asumes toda la responsabilidad por cualquier lesión o daño que resulte de su uso.
¿Qué es un cordino de recuperar?
Un cordino de recuperar es una cuerda auxiliar, muy fina e hiperestática, diseñada para complementar una cuerda de escalada principal y permitir rápeles completos sin cargar con una segunda cuerda. Su diámetro suele estar entre 5 y 6 mm, por lo que no está preparada para detener caídas de primero, sino para acompañar a la cuerda principal en maniobras de recuperación o izado de material.
Los modelos hiperestáticos más habituales —como Petzl Pur Line 6 mm o Beal Back Up Line 5 mm— ofrecen resistencias entre 12 y 15 kN, más que suficientes para maniobras de recuperación e incluso rapelar por ellos. También podrían emplearse cordinos de nylon, aunque entonces se pierde resistencia y la ventaja de ser hiperestáticos en la recuperación.

El principal atractivo del sistema: una sola cuerda ofrece menos fricción en los seguros, pesa menos y se maneja con más facilidad. La cuerda de recuperar puede ir en la mochila del segundo o incluso llevarla desplegada mientras se escala, ya que no solo podremos usarla para recuperar un rápel sino también para izar la mochila. Un claro ejemplo son las vías de escalada en Riglos, vías desplomadas muchas de ellas, con seguros fijos, donde muchas cordadas escalan con una sola cuerda simple. Con el cordino de recuperar, llevándolo desplegado, podemos izar la mochila para escalar sin peso, como si de escalada deportiva se tratase. Per no hemos de olvidar que estos cordinos son cuerdas que no están homologadas para detener caídas de primero.
A partir de aquí, conviene conocer sus limitaciones, los métodos seguros de uso y los errores más frecuentes. Se trata de cordinos finos, con un diámetro bajo, normalmente de entre 5 y 6 mm, y la mayoría de descendedores y nudos autobloqueantes no funcionan bien con estos diámetros. Por ejemplo, el Alpine ATC-Guide de Black Diamond, pensado para cuerdas finas está homologado para diámetros de 6.9 a 9mm. Tampoco un nudo machard realizado con un cordino de 5.5 mm trabajará bien con estas cuerdas tan finas. Por otro lado tienen tendencia a enredarse, por lo que habrá que ser especialmente escrupulosos para no perder el tiempo desenredando el cordino cada poco. Y no olvidaremos que NO están homologadas para escalar: una caída de primero podría partirla o provocar lesiones. Antes de rapelar por uno de estos cordinos es imprescindible tener un sistema de rapel que frene lo suficiente y que hayamos probado.
Métodos de uso
Aquí vamos a ver uno de los usos, el rápel, si bien como hemos comentado existen otras situaciones en las que también podremos utilizar estos cordinos. Podríamos establecer dos modos de utilizarlos para rapelar, el clásico y el avanzado, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Para estos ejemplos llamaremos a la cuerda de escalada la cuerda gruesa (azul en las imágenes) y al cordino de recuperar cuerda fina (amarilla en las imágenes).
Método clásico
Se monta un rápel doble estándar, pasando la cuerda gruesa por el punto de rápel y con ambas cuerdas unidas por un nudo que actúa como bloqueo contra el anclaje. De este modo se desciende por ambas cuerdas, pero la carga recae casi por completo sobre la cuerda de escalada, la gruesa, mientras que la cuerda fina apenas soporta tensión.
Esta manera de rapelar es la más segura, usamos la cuerda más gruesa, con lo que aguantará mejor los roces, además evita el deslizamiento desigual en el descendedor y evita rapelar por la cuerda fina, pero tiene un inconveniente importante: recuperar la cuerda gruesa exige tirar de un cordino muy fino, lo que puede ser agotador y lento si el rápel ha sido largo y tiene rozamiento. Paradójicamente, a pesar de ser el método más sencillo y extendido, no siempre es el más eficiente.
Método avanzado
Este método consiste en pasar la cuerda fina por el anclaje de rápel, dejando la cuerda de escalada como línea de recuperación. Ambas cuerdas se unen mediante un nudo, aunque este no actúa como tope, ya que la cuerda fina tiende a deslizarse más rápidamente por el descensor. De esta forma, recuperamos una cuerda muy delgada utilizando la cuerda más gruesa, que proporciona mayor agarre y peso para facilitar la maniobra.
Sin embargo, este sistema requiere experiencia previa, porque la diferencia de fricción entre las cuerdas puede generar deslizamientos y desigualdad en los extremos. El rapel con este método exige atención constante y un descenso controlado, anticipando el desplazamiento de la cuerda fina. Una ventaja es que, si la cuerda fina queda enganchada y es necesario cortarla, la cuerda principal permanece intacta. Una vez superada la curva de aprendizaje, este método puede ser muy práctico, pero no debe utilizarse por rutina ni sin haberlo ensayado previamente en condiciones seguras. Además, al rapelar por un cordino más fino, será especialmente importante prestar atención a los roces.

Hemos de tener en cuenta que si hacemos nudos de fin de cuerda, este nudo en la cuerda fina puede ser tan pequeño que pase por el descendedor, así que tenemos dós métodos para evitarlo:
- Hacer un nudo más grande
- El primero que baja se ancla el cordino al anillo ventral del arnés con un nudo y cuando llega a la siguiente instalación lo une a ella, de ese modo es imposible salirse de la punta.
Sin embargo, como ya hemos comentado, al utilizar el método avanzado el mayor riesgo se encuentra en la desigualdad de avance de las cuedas en el descendedor durante el rápel (peligro que evitamos si nos anclamos la punta como hemos mencionado). Esto puede traducirse en una diferencia de varios metros en los extremos tras el rapel, con el consiguiente peligro de no llegar a la instalación inferior o salirse la cueda del descendedor. Algunos escaladores tratan de compensarlo aplicando más fuerza con la mano de freno sobre el cabo fino. Sin embargo el método más seguro sería bloquear ambas cuerdas en el rápel mientras bajan todos, ya sea agarrando ambas cuerdas desde arriba con las manos, fijándolas con un nudo Stone o haciendo un nudo de bloqueo en la cuerda fina que haga tope.
Esto obliga al último en bajar a deshacer todo el sistema de bloqueo antes de comenzar su descenso, así que para proteger el descenso del último se fijan ambos extremos a la reunión inferior, manteniendo la seguridad del conjunto hasta el final.


Recuperar las cuerdas
Es fundamental entender cómo recuperar las cuerdas en pared para mantener el método elegido. No basta con ir alternando colores como cuando utilizamos dos cuerdas, ya que sino estaríamos alternando entre el método clásico y el avanzado.
Al llegar a la reunión, se debe pasar por el anclaje la cuerda que se quiera recuperar y tirar de ella por completo hasta que nos llegue el nudo de unión. Sólo entonces, y con ambos extremos asegurados a la reunión, se deshace el nudo y se vuelve a montar el sistema colocándolo del lado correcto. Esta maniobra evita confusiones y pérdidas, pero debe hacerse con precaución para no perder ninguna cuerda.
El uso de cordinos de recuperar no es una simple cuestión de aligerar peso, exige comprender la dinámica del sistema, reconocer los riesgos inherentes y aplicar métodos seguros de forma consciente. Una cuerda de seis milímetros puede ser una herramienta valiosa o un eslabón débil según cómo y cuándo se use. Dominarla requiere práctica real y experiencia, solo así se convierte en un recurso técnico fiable y no en una solución improvisada que, lejos de aligerar la carga, puede comprometer la seguridad.
En futuros artículos hablaremos de:
- Rapelar por una cuerda fina: técnicas y trucos para minimizar el deslizamiento
- Izado de material con cordinos de recuperar
- Comparativa de cordinos ultraestáticos vs. cordinos de nylon
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